Hacia un futuro donde la inteligencia artificial amplifique lo mejor de lo humano: nuestra capacidad de conexión.
Prólogo
Nuestros cerebros ansían la conexión humana, vital para nuestra supervivencia y bienestar. La colaboración entre humanos ha sido clave para la supervivencia de nuestra especie, y evolucionamos para tener circuitos neuronales y sistemas que la recompensan.
Experimentamos conexión emocional cuando interactuamos con alguien en quien podemos confiar, con quien compartimos preocupaciones y a quien podemos acudir en busca de ayuda. Este tipo de conexión suele encontrarse en la amistad, la pareja y la familia. Luego está la conexión social, en la cual nos sentimos parte de un grupo con el que compartimos valores, características o creencias. Finalmente, para algunos, es suficiente apoyarse en la conexión existencial o espiritual, entendida como el sentimiento de pertenecer a la especie humana en su conjunto, en su viaje por descubrir los misterios de la vida, cómo hacer más plena nuestra existencia en la Tierra y, para algunos, la religión.
En ausencia de conexión humana, sentimos soledad. Investigadores en psicología, neurología y filosofía han demostrado la relación directa entre soledad y salud mental, salud física, longevidad y felicidad. El actual Surgeon General de EE. UU., Vivek Murthy, afirmó en 2023 que la soledad es una epidemia seria. Dijo: “La soledad es como el hambre, una señal de que nos falta algo vital para la supervivencia.”
Los avances en inteligencia artificial, y en particular la combinación de IA avanzada y robótica, transformarán la sociedad de maneras difíciles de imaginar. La humanidad cambiará más entre 2025 y 2050 de lo que lo ha hecho desde el inicio de la Revolución Industrial. Esta transformación es imparable, y será rápida.
En MrPink aspiramos a ayudar a construir un futuro donde la conexión humana sea abundante, asegurando que la transición de la era industrial a la era de la IA sea fluida y beneficiosa. Apoyar a emprendedores creativos y valientes que comprendan la importancia de la conexión humana y diseñen los servicios tecnológicos necesarios para combatir la soledad en un mundo con IA es nuestra manera de asegurar una vida más plena para todos en este planeta.
El fin de la era industrial
La humanidad fue principalmente cazadora-recolectora durante el 99% de su existencia. Ese período comenzó hace 1,8 millones de años y terminó hace unos 12.000, moldeando el cableado fundamental de nuestro cerebro.
En ese entonces, los humanos vagaban en pequeños grupos compuestos por unas pocas familias. La cohesión social era necesaria para moverse rápido y permanecer unidos. La estructura social era bastante plana, con los ancianos ocupando un rol central: antes de la masificación de la escritura, eran la memoria de la sociedad, transmitiendo cultura y conocimiento entre generaciones. Estar cerca de la sociedad implicaba estar cerca de la familia y era clave para sobrevivir. Ser expulsado o perderse en el bosque equivalía prácticamente a una condena de muerte.
La transición a la agricultura comenzó hace unos 12.000 años y permitió a los humanos vivir más protegidos de los riesgos de la vida nómada. La agricultura trajo grandes cambios sociales y culturales, como el desarrollo de ciudades. La mayoría de las personas pasaba toda su vida a pocos kilómetros de donde nacía, salvo soldados o miembros de las élites como monarcas, líderes religiosos o científicos y artistas de alto nivel. Aprendimos a vivir en grupos sociales más grandes, lo que llevó a nuevas formas de organizar el trabajo y el gobierno. Entre los avances clave estuvieron la aparición de la propiedad privada, la moneda y el comercio, así como ejércitos y tecnología militar para la protección.
La Revolución Industrial comenzó hace unos 250 años. La invención de la imprenta permitió que la información circulara más rápido y más barato, haciendo los libros y la educación accesibles a una porción mucho mayor de la población. La máquina de vapor y otras tecnologías reemplazaron gran parte del trabajo humano y animal en el campo. Para dimensionar: en EE. UU., a inicios del siglo XIX alrededor del 80 % de la población trabajaba en agricultura; hacia mediados de siglo era 60 %; a comienzos del XX, 30 %; hoy apenas 1 %.
La población migró del campo a las ciudades siguiendo las oportunidades económicas. En la era industrial, la educación se volvió una necesidad, ya que el trabajo se hizo más sofisticado y disminuyó la demanda de empleos de baja formación. La educación —en particular la media y superior— se concentró en las ciudades, atrayendo aún más personas que luego permanecían allí para trabajar en roles industriales y de conocimiento.
La IA avanzada marcará el fin de la era industrial
Estamos en un momento pivotal de la historia humana en el que la tecnología y la Inteligencia Artificial Avanzada (IAA) revertirán la necesidad de centralización. También es un período único en el que la gente trabajará menos que nunca. Con o sin ingreso básico universal, es difícil negar que la productividad y la automatización reducirán el trabajo humano al punto en que ya no habrá suficiente demanda de empleo tal como lo conocemos.
No es lo mismo que el paso de la sociedad agrícola a la industrial, porque las tecnologías de información operan con un costo marginal cercano a cero, reduciendo el costo de los servicios de manera exponencial.
Las implicancias son profundas y van más allá de ajustes económicos. Las estructuras sociales deberán adaptarse a una realidad donde el empleo tradicional ya no sea el medio principal de subsistencia. Sistemas educativos, redes de seguridad social e incluso el concepto de realización personal sufrirán transformaciones significativas para alinearse con un mundo donde el esfuerzo humano es ampliado —y muchas veces reemplazado— por máquinas inteligentes.
Este fondo asume que la humanidad evitará un camino distópico
El riesgo de que la IAA genere una concentración extrema de poder es muy real, y podría provocar conflictos entre potencias globales. Especialmente considerando la tensión creciente entre sociedades que defienden ideas democráticas liberales y aquellas que privilegian la centralización y la vigilancia estatal por encima de los derechos individuales. Incluso en EE. UU. y Europa observamos una preocupante polarización social, con un retorno a visiones antagónicas de izquierda/derecha que deberíamos haber superado hace décadas.
En septiembre de 2023, el número de desplazados forzados en el mundo alcanzó los 114 millones. Las principales razones incluyen conflictos y guerras, desastres ambientales, violaciones de derechos humanos, crisis humanitarias prolongadas y pobreza. Turquía alberga a más de 3,36 millones de refugiados, Alemania a casi 2,5 millones y Pakistán a unos 2,08 millones.
Entrenar IAA requerirá inversiones colosales en hardware, ingeniería y energía, lo que lo hace viable solo para unos pocos actores: probablemente EE. UU., China, la Unión Europea y países de Medio Oriente como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Es posible que los sesgos culturales incorporados en esta IAA aceleren aún más divisiones y conflictos regionales. Recientemente, China sacudió al mundo al lanzar Deepseek como código abierto, incluyendo no solo el código, sino también los datos de entrenamiento y los pesos del modelo. Este movimiento desafía la supremacía tecnológica de EE. UU. en IA y sugiere que su aparente ventaja podría ser transitoria.
Aunque estos riesgos son reales, el Human Connection Fund de MrPink se centra en apoyar la transición de la humanidad hacia una posición esperanzadora y positiva, de modo que podamos evolucionar hacia la mejor sociedad posible, maximizando la felicidad humana. Prevenir o reducir la probabilidad de escenarios distópicos queda fuera del alcance de este fondo.
El futuro rara vez se distribuye de manera homogénea
El Human Connection Fund apuesta por una dirección de cambio, pero no requiere que nuestra visión se distribuya de manera homogénea entre todas las regiones o segmentos sociales para ser efectiva. Estos cambios probablemente sigan las típicas curvas de adopción que hemos visto en la historia, aunque anticipamos una transición relativamente rápida.
Es difícil predecir el momento exacto en que cada cambio alcanzará masa crítica y empezará a acelerarse de manera exponencial. Sin embargo, confiamos en la trayectoria general de nuestra visión. En muchos sentidos, este fondo funciona como un seguro frente a cambios drásticos en la sociedad humana y en la forma actual de la economía global.
La transición ya empezó.
Construyamos juntos un futuro más humano.